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Medicina estética en tiempos de redes sociales y filtros: la visión de la doctora Teresa Blanco

today13 enero, 2026

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  • Charlamos con la profesional de la Clínica Blanco Ramos sobre el contraste entre redes sociales y consulta, los propósitos de enero y la importancia del diagnóstico, la prevención y la naturalidad

Las redes sociales han acelerado la estética. Los cambios se muestran en segundos, los rostros se transforman sin transición y la piel parece responder a la inmediatez del algoritmo. Pero detrás de ese imaginario hay otra historia, más lenta, más técnica y más humana.

Enero invita a hacer balance y proponerse cambios, desde hábitos saludables hasta mejoras que tienen que ver con cómo nos sentimos y cómo nos vemos. En ese contexto, la estética entra en la conversación y lo hace con más matices de los que se perciben en redes. Para entenderlos hablamos con la doctora Teresa Blanco, médica estética, alergóloga y odontóloga, que forma parte del equipo de la Clínica Blanco Ramos en Santiago (Rúa do Hórreo, 35), un centro con más de tres décadas de experiencia que combina odontología y medicina estética.

El contraste entre lo digital y lo clínico vertebra buena parte de la charla. Mientras la inmediatez gobierna las pantallas, en la consulta el tiempo funciona de otra manera: hay anatomía, valoración y expectativas que aterrizar. “Lo que se ve en redes suele ser la selección de los mejores casos. Son pacientes que llevan tiempo cuidándose y sometiéndose a varios tratamientos. Esto es medicina, no un milagro”, explica Blanco.

La medicina estética trabaja con singularidades. Cada paciente envejece de forma distinta y requiere un enfoque personalizado. “Lo que le sirve a una persona puede no servirle a otra”, resume la doctora, poniendo el acento en la valoración médica como primer paso imprescindible.

En el terreno técnico, los neuromoduladores ocupan un lugar conocido: suavizan las arrugas dinámicas del tercio superior del rostro. Blanco desmonta el mito más repetido: “No paralizan; atenúan la arruga sin modificar la expresión”. Su uso preventivo evita que las arrugas dinámicas se vuelvan estáticas y visibles en reposo. El envejecimiento, recuerda, empieza mucho antes de lo que se percibe: la pérdida de colágeno y elastina comienza en torno a los 25 años, aunque sus efectos se hacen más evidentes a partir de los 40 o 45.

La conversación también aborda la seguridad. La medicina estética es un acto médico y, como tal, exige formación, productos acreditados y capacidad para gestionar complicaciones. Existen riesgos, pero su probabilidad es baja cuando se conoce la anatomía y la técnica. “El problema no es que pueda haber efectos adversos, sino no saber manejarlos”, afirma.

Más allá del inyectable está la rutina, un territorio que no suele ocupar espacio en redes pero que sostiene la piel a largo plazo. Blanco reivindica hábitos saludables y cuidado dermocosmético: “De nada sirve pincharse todo lo del mercado si luego no tienes una vida saludable”. La limpieza diaria y el protector solar son decisivos. Este último es, para ella, el verdadero “producto anti envejecimiento estrella”.

En la conversación aparece también el fenómeno del exceso de rellenos, algo que —según cuenta— cada vez se detecta con más frecuencia en consulta, y que abre el debate sobre la importancia de la naturalidad en los resultados estéticos. “Está descrito como el Síndrome Overfilled, el síndrome del sobre tratamiento. Lo vemos cuando hay demasiados rellenos: pómulos muy grandes, labios que ya no dan más de sí o mentones demasiado prominentes”, explica la doctora. Su enfoque apunta a la naturalidad: que los demás perciban mejora sin identificar el tratamiento realizado.

Antes de terminar, la doctora desmontó algunos mitos que aún sobreviven en torno a la medicina estética. El primero, que los neuromoduladores “paralizan” la expresión facial: “Controlan la arruga sin bloquear la expresión”. El segundo, que una vez que se empieza hay que mantener el tratamiento de por vida: “No tiene por qué. Es una decisión del paciente, no una obligación”. Y el tercero, que los rellenos son permanentes. En el caso del ácido hialurónico, recuerda que existe una enzima —la hialuronidasa— que permite revertir el resultado si fuera necesario.

Al margen de los filtros y del ritmo acelerado de las redes sociales, la entrevista recuerda que la medicina estética se construye con diagnóstico, información y tiempo. Y que la naturalidad no es una moda, sino un criterio clínico que acompaña a cada rostro de forma distinta.

Escrito por Líder Redacción

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