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Ojo al Vatio cifra en hasta 500 euros el ahorro anual en hogares por revisar la luz y el gas

today25 febrero, 2026

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  • Fernando Blanco, CEO y fundador de la asesoría energética con sede en O Milladoiro, advierte de que la mayoría no entiende la factura de luz y gas, explica cómo diferenciar facturas reales y estimadas en el gas, detalla la lectura del contador y ofrece consejos para evitar sobrecostes y reducir el consumo

En muchos hogares los consumidores pagan su factura de luz o gas sin comprobar si el precio contratado es el adecuado o si la potencia responde a sus necesidades. En el caso del gas, además, muchos no revisan si el consumo facturado coincide con el realmente realizado, ya que pueden existir facturas estimadas. Esa falta de revisión es, según explicó Fernando Blanco, de la asesoría energética Ojo al Vatio, una de las principales causas de sobrecostes.

“La mayoría de la gente no entiende la factura”, aseguró durante la entrevista. Según detalló, uno de los errores más habituales es no fijarse en el precio del kilovatio hora, mantener servicios de mantenimiento innecesarios o tener una potencia contratada por encima de lo necesario. “En un piso normal, 4,6 kilovatios son más que suficientes, pero sigo viendo contratos con 6 o 7”, señaló.

Ahorros de hasta 500 euros en hogares y 10.000 en empresas

Según los datos que maneja la asesoría, un hogar puede ahorrar de media entre 400 y 500 euros al año tras revisar su contrato energético. En empresas, el ahorro puede situarse entre 1.500 y 3.000 euros anuales.

En algunos casos, las cifras pueden ser mucho mayores. Durante la entrevista, Blanco destacó que se han encontrado situaciones en las que una empresa podía estar perdiendo hasta 10.000 euros anuales por no haber revisado su contrato en años. “Hay gente que nunca revisó su suministro”, apuntó.

Durante la entrevista recordó que realizan una revisión gratuita de facturas para evaluar si el contrato puede optimizarse. “Si el cliente ya está bien, también se lo decimos”, explicó, subrayando que el objetivo es ajustar el suministro a las necesidades reales y evitar sobrecostes innecesarios.

Blanco hizo hincapié en que consumir lo mismo no implica pagar lo mismo. “Si pagas caro el kilovatio, pagarás caro siempre”, resumió. Por eso insistió en la importancia de revisar los vencimientos de contrato, ya que muchas compañías renuevan automáticamente al alza si el cliente no está pendiente. “Suelen subir tres o cuatro céntimos en la renovación y mucha gente no se da cuenta”, advirtió.

Tarifa regulada y mercado libre

También abordó las diferencias entre la tarifa regulada y el mercado libre. La primera está vinculada al mercado mayorista y puede variar en función del contexto internacional. “Si el mercado sube, esa tarifa sube; si baja, baja”, explicó.

Blanco puso como ejemplo las tensiones internacionales, como el conflicto entre Estados Unidos e Irán, para ilustrar cómo el precio del petróleo y del gas puede tensionarse en los mercados. “Si realmente pasa algo, los precios se pueden poner muy altos”, señaló, recordando que la tarifa regulada refleja con mayor rapidez esos movimientos.

En el mercado libre, en cambio, es posible fijar precios durante un periodo determinado, aunque advirtió de la importancia de revisar las condiciones cuando llega la renovación. “El problema muchas veces viene cuando vence el contrato y el cliente no está pendiente”, indicó.

Facturas estimadas en el gas

El gas fue otro de los puntos clave de la entrevista. Para contextualizar el problema de las facturas estimadas, explicó de forma práctica el funcionamiento del contador, mostrando en el estudio un dispositivo real para detallar cómo se realiza la lectura y en qué casos pueden generarse estimaciones.

A diferencia de la electricidad —que normalmente se factura con lectura real gracias al contador inteligente— el gas puede generar facturas estimadas cuando la distribuidora no accede físicamente al contador. “Ahí es donde vienen los sustos”, explicó.

Para evitar estas situaciones, recomendó comprobar en la factura los datos de lectura anterior y actual y contrastarlos con el contador físico. Además, aconsejó utilizar la aplicación oficial de la distribuidora, “Yo leo Gas”, que permite enviar una fotografía del contador cada dos meses para que la facturación se base en el consumo real y evitar estimaciones.

Pequeños gestos que reducen la factura

Más allá de cambiar de tarifa, el experto insistió en que el ahorro también pasa por revisar hábitos cotidianos. Reducir el llamado consumo fantasma —aparatos en standby como televisores, consolas o electrodomésticos con reloj permanente— puede marcar la diferencia a lo largo del año. Apostar por iluminación LED frente a sistemas antiguos permite reducir de forma notable el consumo eléctrico.

También recomendó ajustar la temperatura de la calefacción entre 19 y 21 grados en invierno y del aire acondicionado entre 24 y 26 en verano, aprovechar las horas valle en el caso de tarifas por tramos y mejorar el aislamiento de la vivienda revisando ventanas o burletes. Son medidas sencillas que, aplicadas de forma constante, contribuyen a estabilizar y reducir el gasto energético anual.

Oficina en O Milladoiro y punto en Santiago

Ojo al Vatio tiene su sede en la Rúa Agro da Madalena número 7, en O Milladoiro (Ames), y recientemente ha abierto un punto de atención bajo cita previa en Santiago, en la rúa do Hórreo número 19.

Escrito por Líder Redacción

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