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Galicia plantea dividir el tráfico aéreo: negocios en A Coruña y Vigo y turismo en Santiago

today2 abril, 2026

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El sector turístico gallego ha puesto sobre la mesa una propuesta para reorganizar el sistema aeroportuario de la comunidad con el objetivo de mejorar su eficiencia, reforzar la conectividad y ganar peso en el mercado internacional. La iniciativa plantea especializar los tres principales aeropuertos gallegos, de modo que los de Aeropuerto de A Coruña y Aeropuerto de Vigo se orienten prioritariamente a vuelos de trabajo y negocios, mientras que el de Aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro concentraría el tráfico turístico y vacacional.

La propuesta, impulsada por el Clúster de Turismo de Galicia, parte del diagnóstico de que el actual modelo genera competencia directa entre terminales que comparten área de influencia, lo que deriva en duplicidad de rutas, dispersión de la demanda y dificultades para consolidar nuevas conexiones aéreas. Frente a este escenario, el sector aboga por avanzar hacia una red coordinada en la que cada aeropuerto desempeñe un papel diferenciado pero complementario.

El planteamiento distingue entre dos grandes tipos de demanda aérea. Por un lado, los viajes de negocio, caracterizados por su mayor regularidad a lo largo del año y su vinculación con centros económicos e industriales, que se concentrarían en A Coruña y Vigo. Por otro, el tráfico turístico, más estacional pero con mayor volumen de pasajeros, que tendría como eje principal Santiago de Compostela.

Según el sector, esta diferenciación permitiría adaptar la oferta de vuelos a las características de cada tipo de viajero, facilitando tanto la consolidación de rutas frecuentes vinculadas a negocios como la captación de conexiones internacionales orientadas al turismo.

Ocho líneas de actuación

La iniciativa se articula en torno a varias líneas estratégicas que buscan mejorar la coordinación y la capacidad de atracción de rutas. Entre ellas figura la creación de una figura profesional que actúe como interlocutor único con las aerolíneas, con el fin de negociar de forma más eficaz la implantación de nuevas conexiones.

Asimismo, se plantea reforzar los enlaces con grandes hubs internacionales, mejorar la intermodalidad terrestre entre las principales ciudades gallegas y establecer alianzas con infraestructuras próximas, como el aeropuerto de Oporto, para ampliar el radio de influencia del sistema aeroportuario gallego.

El documento también incide en la necesidad de desestacionalizar la oferta, impulsando vuelos fuera de los meses de mayor demanda turística, así como en la promoción conjunta de Galicia como destino para aumentar su visibilidad en mercados internacionales.

El sector turístico defiende que esta reorganización permitiría optimizar recursos, reducir la competencia interna y mejorar las condiciones para atraer nuevas rutas, especialmente de largo alcance. La concentración del tráfico vacacional en Santiago podría favorecer el aumento de frecuencias y destinos, mientras que la especialización de Vigo y A Coruña contribuiría a reforzar su papel como aeropuertos vinculados a la actividad empresarial.

No obstante, la propuesta abre también interrogantes. Entre ellos, el posible impacto en la accesibilidad para los viajeros, que podrían verse obligados a desplazarse a otro aeropuerto en función del tipo de vuelo, y la necesidad de contar con buenas conexiones terrestres que garanticen la movilidad dentro de la comunidad.

A ello se suma el componente territorial y político, ya que la reorganización podría alterar el equilibrio actual entre ciudades y generar reticencias en función de cómo se repartan las rutas y las inversiones.

Un debate abierto

La propuesta del Clúster de Turismo se enmarca en un debate recurrente sobre el futuro del sistema aeroportuario gallego, marcado históricamente por la competencia entre terminales y la búsqueda de un modelo que permita maximizar su rendimiento conjunto.

En este contexto, el sector plantea la especialización como una vía para avanzar hacia una mayor coordinación, aunque su desarrollo dependerá en última instancia de factores como la demanda real, la respuesta de las aerolíneas y la capacidad de las administraciones para articular una estrategia común.

Escrito por Líder Redacción

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