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Martín Pallín sobre la independencia judicial: “Nunca he recibido ninguna presión y he llevado asuntos como el GAL”

today13 abril, 2026

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  • El exmagistrado del Tribunal Supremo presenta este jueves en Santiago su libro Visto para sentencia, donde analiza los riesgos actuales del sistema y reclama reformas estructurales
  • En la entrevista en Radio Líder Santiago alerta de una “deriva peligrosa” en la justicia y tacha de “aberrante” el sistema de oposiciones

Redacción, 13 de abril de 2026-.Santiago será escenario esta semana de una reflexión de calado sobre el estado de la justicia en España. El magistrado emérito del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín participará en la presentación de su libro Visto para sentencia en el Hotel Eurostars Araguanay, en un acto organizado por la Fundación Araguanay Puente de Culturas y que contará con la intervención del politólogo Antón Losada. La cita tendrá lugar este jueves a las 19.00 horas y será necesario inscribirse previamente para poder asistir. Los interesados deberán reservar plaza enviando un correo electrónico a info@fundacionaraguanay.org.

En una entrevista previa en Radio Líder Santiago, el jurista avanzó algunas de las claves de una obra que pretende acercar al público el funcionamiento real del poder judicial, al tiempo que plantea un análisis crítico de su situación actual.

Con una trayectoria que abarca más de cuatro décadas entre la fiscalía y la magistratura, Martín Pallín dibuja un poder judicial con un peso determinante dentro del sistema democrático, pero marcado por tensiones internas y desafíos de legitimidad. El magistrado recordó que, a diferencia del Legislativo o del Ejecutivo, los jueces no emanan directamente de la soberanía popular, aunque sí tienen capacidad para revisar e incluso anular decisiones adoptadas por quienes sí cuentan con ese respaldo. “El poder judicial no tiene la legitimación directa de la soberanía popular… pero puede anular decisiones tomadas por ella”, señaló, incidiendo en la necesidad de que ese poder se ejerza con prudencia, respeto al marco legal y una cierta autorrestricción en los casos de mayor impacto político o social.

Uno de los aspectos en los que se mostró más crítico fue el sistema de acceso a la carrera judicial, basado en oposiciones que, a su juicio, no responden a las necesidades reales de la función jurisdiccional. “El sistema es aberrante, memorístico y hay que cambiarlo”, afirmó con contundencia, cuestionando un modelo que, según explicó, prima la acumulación de conocimientos teóricos frente a otras capacidades fundamentales como la comprensión social de los conflictos o el análisis contextual de los casos. En este sentido, lamentó que en España no se exijan disciplinas como la sociología, la criminología o la cultura general, a diferencia de otros países europeos donde el perfil del juez se construye desde una perspectiva más amplia.

Durante la conversación, Martín Pallín también abordó el debate sobre la supuesta neutralidad ideológica de los jueces, una cuestión recurrente en el ámbito público. Lejos de defender una visión idealizada, reconoció que todos los profesionales del derecho tienen una determinada forma de ver el mundo, aunque subrayó que esa circunstancia no debe condicionar el contenido de las resoluciones. “Los jueces tienen ideología… pero hay una meta intraspasable: la Constitución”, explicó, apelando a la necesidad de dejar en segundo plano convicciones personales y ceñirse a los principios constitucionales como eje de toda decisión judicial.

Otro de los déficits señalados por el magistrado fue la dificultad que encuentra el ciudadano medio para comprender las resoluciones judiciales, una barrera que, en su opinión, contribuye a alejar la justicia de la sociedad. “Lo importante es que el ciudadano lea la resolución y la entienda”, insistió, defendiendo la necesidad de un lenguaje más claro y accesible. A este problema se suma, según apuntó, el uso cada vez más extendido de herramientas tecnológicas que, lejos de facilitar la tarea, pueden derivar en resoluciones excesivamente mecanizadas y poco comprensibles.

En este contexto, Martín Pallín se mostró especialmente cauteloso respecto al avance de la inteligencia artificial en el ámbito judicial. Aunque reconoció su potencial, advirtió de los riesgos de un uso acrítico de estas herramientas. “Que se introduzcan los datos y salga la sentencia no es una resolución judicial”, afirmó, alertando de que la automatización podría desvirtuar la esencia misma de la función judicial, que no es otra que interpretar la ley en función de cada caso concreto y desde una perspectiva humana.

El diagnóstico del magistrado fue más allá al referirse a lo que considera una evolución preocupante dentro del propio poder judicial. “Hay una deriva peligrosamente derechista y activista que pone en peligro la credibilidad de la justicia”, sostuvo, en alusión a determinadas posiciones adoptadas por miembros de la judicatura en el debate público. En particular, criticó las manifestaciones contrarias a iniciativas legislativas aún no aprobadas, al entender que suponen una interferencia en el funcionamiento normal de las instituciones democráticas.

A lo largo de la entrevista, Martín Pallín también hizo balance de su propia trayectoria profesional, marcada por la participación en casos de gran relevancia y por una prolongada experiencia tanto en la fiscalía como en el Tribunal Supremo. En este sentido, quiso dejar claro que, pese a la complejidad de algunos procesos, nunca sintió presiones externas en el ejercicio de su labor. “Nunca he recibido ninguna presión… y he llevado asuntos como el de los GAL”, afirmó, reivindicando la independencia judicial como uno de los pilares fundamentales del sistema.

El magistrado aprovechó además para lanzar un mensaje a las nuevas generaciones que se incorporarán en el futuro a la carrera judicial, a quienes animó a entender el derecho desde una perspectiva más amplia y menos mecanicista. “No se puede aplicar la ley de forma automática… debe interpretarse en un sentido humanista”, señaló, defendiendo una justicia que tenga en cuenta el contexto social y las circunstancias de cada caso, sin perder de vista el marco constitucional.

La presentación de Visto para sentencia en Santiago se plantea así como una oportunidad para profundizar en un debate que trasciende el ámbito jurídico y que, como subrayó el propio Martín Pallín, afecta directamente a la calidad democrática. Una reflexión abierta sobre el papel de la justicia, sus límites y sus retos en un momento en el que su credibilidad, según advirtió, está más expuesta que nunca.

Escrito por Líder Redacción

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