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Felipe dos Anjos, la alegría del vestuario del Obradoiro que llegó solo a España con 13 años

today3 abril, 2026

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  • El pívot brasileño repasa en el podcast ConverSar su trayectoria vital desde São Paulo hasta Santiago, revela su faceta más personal y reivindica el valor del grupo, la cultura y los pequeños placeres cotidianos.

En un tono cercano, distendido y alejado del foco estrictamente deportivo, Felipe dos Anjos protagonizó una conversación rica en matices en el espacio ConverSar, conducido por Pablo van Vroenhoven, donde dejó ver tanto su evolución profesional como su lado más humano. Desde sus orígenes en la región metropolitana de São Paulo hasta su consolidación en el baloncesto español, el jugador reconstruyó un camino marcado por decisiones tempranas y sacrificios personales: “Con 13 años vine solo a España… es complicado, pero el que más lo pasa mal son los padres”.

Su llegada a la cantera del Real Madrid supuso un punto de inflexión, aunque reconoce que entonces lo vivió con naturalidad: “Sabes que es un equipo muy grande, pero vas con la ilusión de jugar”. A partir de ahí, su carrera se ha construido paso a paso en distintos equipos del baloncesto nacional, acumulando experiencias que hoy valora con perspectiva. Entre todas ellas, hay una que destaca por encima del resto: “El recuerdo que más me marca es el ascenso… lo llevaré para toda la vida”.

Más allá de la cancha: familia, cocina y cultura

Lejos del tópico del deportista centrado únicamente en su disciplina, Dos Anjos reivindica una identidad diversa. Su decisión de traer a su familia a España al cumplir la mayoría de edad refleja su fuerte vínculo personal: “Era importante que mi hermano tuviera estabilidad… Madrid fue nuestra base durante años”.

Ya en Santiago, el cambio de aires ha sido una apuesta consciente: “Era el momento de salir de la zona de confort”. En la ciudad gallega ha encontrado nuevos hábitos y espacios de desconexión, desde cafeterías locales hasta escapadas a la costa.

Pero si hay un aspecto que define su personalidad fuera del baloncesto es la cocina. Amante declarado de la repostería, reconoce entre risas su impacto en el vestuario: “Voy a dejar a todo el mundo gordito porque hago muchos postres”. Una pasión que no es anecdótica, sino parte de su identidad diaria, junto a su interés por el vino, la cultura nórdica o incluso el aprendizaje de idiomas como el sueco.

Un perfil humano que suma al equipo

Dentro del vestuario, Dos Anjos no se define por estadísticas sino por actitud. Su aportación, según sus propias palabras, es intangible pero constante: “Siempre intento aportar energía, positividad… esa sonrisa cada día”. Una filosofía que conecta con la cohesión del grupo y que explica, en parte, su integración en cada proyecto deportivo.

Además, su estilo de vida —marcado por una dieta principalmente vegetariana— responde a una búsqueda de rendimiento y bienestar: “Lo hago por salud, por mejorar mi desempeño en cancha”.

Escrito por Líder Redacción

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