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‘Turismofobia’, gestión y conexiones: las claves del retroceso compostelano

today6 abril, 2026

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Ramón García advierte de peores datos de ocupación, pérdida de conexiones aéreas y una “imagen negativa” de la ciudad mientras otros destinos del norte ganan terreno

Santiago de Compostela, referente histórico del turismo en Galicia, comienza a mostrar síntomas de desgaste en uno de sus principales motores económicos. Así lo sostiene Ramón García, presidente de la Asociación de Turismo y Hostelería Compostela, quien alerta de un descenso continuado en la llegada de visitantes y de una situación que, lejos de ser coyuntural, apunta a prolongarse en el tiempo.

“El año 2025 remató con unas cifras de ocupación inferiores a 2023 y 2024”, explica García, apoyándose en datos ya asumidos incluso por el propio gobierno local. La preocupación crece al observar que las previsiones para este año no apuntan a una recuperación inmediata: “No es una situación puntual, sino que se va a alargar en el tiempo”.

El análisis del sector rompe además con la idea de una competencia directa entre ciudades gallegas. “No es una competición entre ciudades gallegas; es que sube todo el norte y baja Compostela”, resume, aludiendo al crecimiento de destinos como San Sebastián, Santander, Oviedo o Bilbao frente al retroceso compostelano.

Semana Santa floja y verano incierto

Las previsiones de ocupación para la Semana Santa, uno de los periodos clave del calendario turístico, reflejan ya esa tendencia a la baja. Según los datos manejados por el sector, la ocupación rondaba el 50% en días no festivos y el 70% en jornadas señaladas, cifras que el propio García no duda en calificar como insuficientes.

“Son datos malos, peores que años anteriores”, afirma, aunque deja margen a una posible mejora de última hora gracias a las reservas de última hora, habituales en este tipo de fechas.

Más preocupante resulta el horizonte estival. La coincidencia de varios factores, entre ellos el cierre temporal del aeropuerto compostelano por obras, amenaza con limitar la llegada de visitantes, especialmente internacionales. “El cierre va a impedir que entre mucha gente, sobre todo de fuera del Estado español”, advierte.

A ello se suma la pérdida de conexiones aéreas, agravada tras la retirada de operaciones de algunas compañías. Solo en febrero, recuerda el presidente de la asociación, se registraron “55.000 pasajeros menos” en el aeropuerto.

Oporto gana terreno

En este contexto, la competencia no se limita al ámbito nacional. El aeropuerto de Oporto emerge como alternativa para muchos viajeros, incluso gallegos, gracias a una mayor oferta de conexiones.

“Oporto nos está comiendo la tostada en conexiones”, reconoce García, quien admite que cada vez más viajeros optan por volar desde la ciudad portuguesa, a apenas dos horas de Santiago.

Ideología y discurso público

Más allá de los factores estructurales, el sector apunta también a elementos de carácter político y social. García considera que el turismo ha entrado en un terreno ideológico que no favorece su desarrollo.

“El turismo se ha ideologizado y eso le perjudica”, sostiene, señalando que determinados discursos generan una percepción negativa que termina afectando a la demanda.

En esa línea, critica mensajes que vinculan el turismo con problemas estructurales de la ciudad: “Hablar de ‘turismo es colonialismo’ no ayuda a nada”.

Una ciudad con menos atractivo

El diagnóstico del sector no se limita a las cifras. También apunta a un cambio en la experiencia que ofrece la ciudad. García considera que Santiago ha perdido parte de su dinamismo cultural y social, un elemento clave para atraer y fidelizar visitantes.

“Santiago tuvo una vida cultural que era una envidia para toda Galicia. Hoy no somos esa referencia”, lamenta.

A esta percepción se suman problemas en servicios básicos como el transporte urbano o la disponibilidad de taxis, así como críticas recurrentes sobre limpieza o seguridad. Todo ello, según el sector, influye en la imagen global del destino.

“La imagen que se está transmitiendo de la ciudad no es buena”, advierte, señalando que en un mercado global altamente competitivo, el visitante tiene múltiples alternativas.

Hostelería y modelo de convivencia

En el ámbito local, el debate sobre la convivencia entre ocio y descanso ha reavivado propuestas como el adelanto de horarios de cierre en la hostelería. Una medida que García rechaza de plano.

A su juicio, este tipo de iniciativas contribuyen a “satanizar” el sector y a asociarlo con problemas que no son exclusivos de la actividad hostelera.

El presidente de la asociación insiste en que Santiago sigue siendo una ciudad segura y advierte contra discursos alarmistas: “Transmitir una sensación de inseguridad es una irresponsabilidad”.

Patrimonio y oportunidades

El debate alcanza también al uso del patrimonio histórico. García defiende el papel del turismo y la hostelería en la conservación de edificios emblemáticos del casco histórico.

“¿Qué sería de esos edificios si no hubiese hoteles que los mantuvieran?”, plantea, en referencia a la reutilización de espacios históricos para usos turísticos.

Escrito por Líder Redacción

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