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«Es la persona más sencilla del mundo»: el retrato más íntimo de Borja Iglesias contado por su madre

today22 julio, 2026

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La madre de Borja Iglesias repasa en Radio Líder Santiago la conquista del Mundial, los inicios del delantero, su personalidad y su compromiso social, y responde con cautela a los rumores sobre una posible salida del Celta

La emoción continúa muy presente en la familia de Borja Iglesias. Tras la conquista del Mundial con la selección española, Maite Quintás, madre del delantero del Celta, compartió en Radio Líder Santiago sus sentimientos después de vivir en primera persona un momento histórico para su hijo. Entre la felicidad, el orgullo y los recuerdos de una trayectoria repleta de dificultades, reivindicó el esfuerzo que ha llevado al futbolista compostelano hasta la cima del fútbol internacional.

«Estoy súper feliz por él. Su trayectoria fue larga y difícil y al final tuvo una recompensa buena», resumió al recordar un campeonato que vivió desde las gradas junto al resto de la familia. Maite Quintas asistió a varias eliminatorias antes de regresar a Galicia por compromisos laborales, pero una petición del propio futbolista hizo que la familia volviese a desplazarse para presenciar la final. «Nos pidió que fuéramos y menos mal que fuimos, porque nos arrepentiríamos toda la vida si no hubiéramos ido», confesó.

La madre del delantero reconoció que siempre tuvo confianza en las posibilidades de la selección. El desenlace confirmó aquellas sensaciones y permitió a la familia celebrar un éxito que todavía cuesta asimilar. Según explicó, Borja Iglesias se encuentra «súper feliz» y «eufórico», aunque cree que necesitará tiempo para comprender completamente la dimensión de lo conseguido.

«Después, cuando baje de esta nube, reflexionará y dirá: “Dios mío, he estado en un Mundial”», señaló. Maite recordó también una frase que su hijo había compartido con un amigo antes de disputar el torneo: «Ni en doce vidas voy a poder vivir para estar allí». Finalmente estuvo y regresó como campeón del mundo.

Aunque su participación sobre el terreno de juego fue menor de la que tanto el futbolista como su entorno habrían deseado, Maite Quintás destacó su actitud durante toda la concentración. Borja Iglesias consideraba que podía aportar más minutos, pero asumió su papel y trató de contribuir desde el vestuario.

«Tuvo momentos en los que decía: “Yo quería aportar más, creo que puedo aportar más”. Pero también aportó desde atrás, animando a sus compañeros y haciendo piña», explicó. La madre del internacional admitió que, como cualquier familiar, deseaba verlo jugar más y consideró que el encuentro frente a Cabo Verde podía haber sido una buena oportunidad para él. Sin embargo, evitó cuestionar las decisiones técnicas: «Todos queremos que nuestros hijos jueguen, pero yo no soy la entrenadora. Al final salió bien».

La final fue vivida con enorme intensidad por la familia, que se encontraba situada justo detrás del banquillo. Maite recordó los saltos de alegría con los goles y la tensión de algunas decisiones arbitrales que desde la grada resultaron difíciles de entender. La celebración posterior confirmó una victoria que calificó como justa y cerró una experiencia que la familia difícilmente olvidará.

«El fútbol le debía una»

El título mundial supone la culminación de una carrera que, según su madre, nunca fue sencilla. Maite Quintás recordó las dificultades atravesadas por Borja Iglesias para alcanzar la élite y la paciencia que necesitó hasta debutar en Primera División.

«Yo siempre le digo que el fútbol le debía una», afirmó. Ya había utilizado esa misma expresión cuando el delantero conquistó la Copa del Rey, aunque el propio Borja acostumbra a responderle desde una perspectiva más agradecida: «Mamá, el fútbol me dio muchísimo. Aunque el camino fuese más largo de lo normal, me dio muchísimo».

Durante la entrevista, Maite repasó los primeros pasos del futbolista en Santiago de Compostela y recordó que su pasión por el balón apareció prácticamente desde que era un niño. «Nació con un balón en los pies. Jugaba todos los días, con una pelota, con una tapa de bombona o con cualquier cosa», relató entre risas.

Borja y sus amigos guardaban incluso una tapa de bombona entre los desagües de los edificios para poder recuperarla al día siguiente y continuar jugando. En casa, el pasillo también se convertía en un improvisado campo de fútbol. Aquellas sesiones terminaban con frecuencia con las bombillas rotas, lo que obligó a la familia a buscar una solución práctica. «Tuvimos que poner plafones porque rompían todo», bromeó.

Su primera experiencia organizada llegó en La Salle. Después, ante la imposibilidad de continuar en el mismo equipo, se incorporó al Santiago, donde comenzó a destacar por su capacidad goleadora. Según relató su madre, aquella etapa estuvo llena de victorias y le permitió participar con la selección gallega.

Uno de los momentos decisivos de su formación llegó durante un torneo en Valencia. Allí, mientras varios observadores seguían a otro futbolista, Borja Iglesias llamó la atención por su rendimiento y su capacidad para adaptarse a distintas posiciones. Aquella actuación abrió la puerta de su incorporación al Valencia y marcó el comienzo de una nueva etapa lejos de casa.

La trayectoria continuaría después por distintos clubes y categorías hasta consolidarse en el fútbol profesional. En ese recorrido nació también el apodo de «Panda», vinculado a su etapa en el Celta B. Maite recordó que un grupo de jugadores comenzó a ser conocido como el «Panda Team» durante una temporada en la que encadenaron numerosos triunfos y alcanzaron la promoción de ascenso. Cuando Borja se marchó a Zaragoza, se tatuó un panda y llevó consigo un apodo que acabaría acompañándolo durante toda su carrera.

Sencillez, valores y compromiso

Más allá de sus logros deportivos, Maite Quintás quiso destacar la personalidad de su hijo. «Es la persona más sencilla del mundo. Tiene unos valores que defiende a capa y espada y es amigo de todo el mundo», afirmó.

A su juicio, esa naturalidad explica el cariño que Borja Iglesias ha conseguido despertar entre numerosos aficionados. Su forma de expresarse sobre cuestiones sociales y políticas también lo ha convertido en un futbolista diferente dentro de un entorno en el que muchos profesionales prefieren evitar posicionamientos públicos.

Maite defendió el derecho de su hijo y de cualquier deportista a manifestar sus opiniones. «No entiendo por qué un futbolista no puede dar su opinión. No lo entiendo», señaló. Para la madre del delantero, la condición de futbolista no debería impedir que una persona pueda hablar de política, de problemas sociales o de cualquier asunto que afecte a la sociedad.

Esa exposición pública también ha tenido una cara negativa. Maite denunció la dureza de los insultos y mensajes de odio que reciben los deportistas y sus familias a través de las redes sociales. «Lo de las redes es terrible. No saben el daño que hacen», lamentó.

La compostelana reconoció que durante un tiempo entraba a leer los comentarios publicados sobre su hijo, pero decidió dejar de hacerlo para protegerse emocionalmente. «Los familiares sufrimos muchísimo. Te duele el corazón, pero muchísimo. Es horroroso», aseguró. A su juicio, el anonimato facilita comportamientos que probablemente no se producirían si las personas tuvieran que identificarse públicamente.

El saludo a Donald Trump

Otro de los asuntos abordados durante la conversación fue el saludo de Borja Iglesias al presidente estadounidense, Donald Trump, durante la ceremonia posterior a la final. Las imágenes se difundieron ampliamente y generaron numerosos comentarios por la aparente frialdad del encuentro.

Maite explicó que su hijo había adelantado que cumpliría con el protocolo de manera educada, pero sin mostrar una efusividad que no sintiese. «Hay que ser correcto y educado en la vida, pero sin mucha efusividad», resumió.

La madre del futbolista presenció la escena desde la grada, situada detrás del banquillo, y reconoció que la familia observó con atención cómo actuaría Borja. «Fue correcto, le dio la mano y nada más», señaló, considerando el gesto como una nueva demostración de la coherencia personal del delantero.

Para Maite, su hijo actuó de acuerdo con los mismos valores que defiende públicamente. «Es así. Tiene que ser así», afirmó, antes de recordar entre risas que aquel momento terminó convirtiéndose en una escena «mundial, nunca mejor dicho».

Los rumores sobre una posible salida del Celta

La entrevista también abordó el futuro deportivo de Borja Iglesias y las informaciones que apuntan a un posible cambio de equipo. Ante los rumores sobre el interés de otros clubes, incluidos posibles destinos en Latinoamérica, Maite Quintas evitó ofrecer detalles y dejó claro que no dispone de información confirmada.

«Yo no sé nada. Que a mí no me pregunten sobre eso», respondió entre risas. La madre del delantero explicó que ni siquiera había querido preguntarle directamente por su futuro y recordó el consejo que Borja le repite cada vez que aparecen noticias sobre posibles fichajes: «Mamá, no hagas caso a nadie. Tú, lo que escuches, nada. Hasta que yo te diga».

Por tanto, Maite no confirmó que el futbolista vaya a abandonar el Celta ni que exista una decisión tomada. Se limitó a reconocer que también ha visto los rumores publicados y que, durante el mercado, son habituales las informaciones sobre posibles llegadas y salidas.

Frente a esas especulaciones, insistió en que Borja Iglesias se encuentra «muy a gusto» en el conjunto celeste y mantiene un fuerte vínculo con el club. «Él adora al Celta, de siempre», aseguró. También agradeció el respaldo recibido por la entidad en momentos complicados, especialmente cuando el delantero fue objeto de ataques personales y campañas de odio.

«El club siempre ha estado con él», destacó. Según Maite, tanto la entidad como la afición sienten un cariño especial por el delantero y él corresponde a ese afecto. La posibilidad de una salida, por tanto, quedó planteada únicamente como un rumor del mercado, sin confirmación por parte del jugador ni de su entorno familiar.

La madre del campeón reconoció, eso sí, que algunos destinos potenciales estarían mucho más lejos de Galicia, pero insistió en que no quiere anticiparse a ninguna decisión. «No le pregunté nada. Hasta que él me diga, no hago caso», reiteró.

La celebración familiar y el debut mundialista

Entre los recuerdos más especiales de la estancia durante el Mundial, Maite destacó la cena organizada por Borja Iglesias el día de su debut. El futbolista quiso celebrar sus primeros minutos en la competición invitando a su familia a comer, aunque su madre atravesaba en ese momento problemas de estómago.

«Dijo: “He debutado, os invito a comer”. Y allá nos fuimos», relató. Maite apenas pudo probar una pechuga a la plancha, pero el encuentro estuvo marcado por la felicidad de toda la familia. Borja se encontraba satisfecho por haber debutado, aunque lamentaba que su participación hubiese sido breve. «Decía: “Qué poquito tiempo”, pero estaba súper feliz porque había debutado», recordó.

Después de la conquista del título, el equipo viajó a Ibiza para disfrutar de unos días de descanso y celebración. La afición del futbolista por la música hizo que en la entrevista incluso se plantease, en tono distendido, la posibilidad de que terminase ejerciendo como DJ en alguna de las fiestas del grupo.

La música es una de sus grandes aficiones fuera del fútbol. Borja dispone de una cabina para pinchar y ha mostrado públicamente su interés por el rap y por distintos artistas. Maite habló también con cariño de algunas de las amistades que su hijo ha construido fuera del ámbito deportivo y destacó la sencillez de personas conocidas a las que ha tenido la oportunidad de tratar.

La fotografía y el lado menos conocido del delantero

La fotografía es otra de las grandes pasiones de Borja Iglesias. «Hace unas fotos impresionantes», aseguró su madre. Para Maite, las imágenes de su hijo tienen una sensibilidad especial porque permiten observar los lugares y las personas «a través de sus ojos».

El futbolista comparte algunas de esas fotografías en sus redes sociales, donde combina su actividad profesional con contenidos relacionados con la música, sus viajes y sus inquietudes personales. Estas aficiones permiten descubrir una faceta más creativa y alejada de la imagen habitual del delantero sobre el terreno de juego.

Maite destacó que esas inquietudes forman parte de una personalidad curiosa, cercana y natural. A pesar del éxito deportivo, considera que su hijo conserva la misma esencia que tenía cuando jugaba con cualquier objeto que pudiese convertirse en una pelota en las calles de Santiago.

«¿Y por qué no?»

La entrevista concluyó con una mirada al futuro y con el lema que acompañó a la selección durante el Mundial: «¿Y por qué no?». Maite reconoció que nunca había imaginado que su hijo disputaría una Copa del Mundo con 33 años, pero la experiencia le ha enseñado a no cerrar ninguna puerta.

«Nunca pensé que con 33 años estuviera en un Mundial. Nunca se sabe. ¿Por qué no?», afirmó. La posibilidad de participar en otra edición dentro de cuatro años parece lejana, aunque la madre del internacional prefiere no descartarla de antemano.

La familia continúa recibiendo felicitaciones y disfrutando de una conquista que ha convertido a Borja Iglesias en campeón del mundo. Sin embargo, para Maite Quintás, el verdadero orgullo no reside únicamente en el título, sino en la manera en que su hijo ha recorrido el camino.

Desde sus inicios en La Salle y el Santiago, pasando por su etapa formativa en Valencia, el nacimiento del «Panda», su consolidación en la élite y su regreso al Celta, Borja Iglesias ha alcanzado la cima sin renunciar a sus principios. Su futuro deportivo sigue abierto y los rumores sobre una posible salida del club celeste continuarán mientras avance el mercado, pero su madre mantiene la prudencia: no hay decisión conocida y, hasta que sea el propio futbolista quien hable, todo permanece en el terreno de la especulación.

Escrito por Líder Redacción

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